miércoles, 7 de agosto de 2013

Same Old Laura Palmer

¡Hacía mucho que no escribía aquí! Cuando empecé a escribir aquí me propuse hacerlo por placer cuando tuviera algo que compartir, pues bien, después de un par de meses de la más absoluta molicie, me he decidido de nuevo.

Supongo que no necesito empezar hablando de mi afición a la lectura y las historias ya que es obvio por muchas de las entradas anteriores, de lo que me gustaría hablar hoy es de algo que he observado en una de las últimas novelas que he leído la cual me llevó a consultar una página de tropos en los medios. El caso es que tal vez por deformación profesional no puedo dejar de ver ciertos matices (o falta de ellos) que afectan a muchos personajes de muchas novelas tanto actuales como no tan modernas. Hoy quería hablar de La verité sur l'affair Harry Quebert, la cual llegó a mis manos hace poco motivada por el hecho de que su autor, un tal J. Dicker, es un muchacho de mi misma edad. Es bueno ver que aún hay esperanza para mi generación, aunque ¡siga cayendo en errores que ya creía superados! No quiero hablar sobre la trama de la novela -que en sí es muy entretenida y no puedo decir que no me gustara- sino de sus personajes femeninos. ¿No os ha pasado nunca mientras leéis, sentiros incómodoas/os porque hay algo que no encaja? Es una sensación extraña, como de que todo anda bien pero no. Pues a mí los personajes femeninos de la novela, escasos por cierto, me incomodaron.

No sé si lo habéis leído pero a mí me pasó una cosa muy curiosa, en cuando conocí a la protagonista femenina me vino a la mente un nombre: Laura Palmer.

Alerta: spóilers :)

Tal vez no recordéis la serie norteamericana dirigida por David Lynch entre los años 1989 y 1991, Twin Peaks, pero la imagen que he subido es una de las más representativas cuando alguien menciona esas dos palabras. La verdad es que no estoy segura de que haya más personajes como Laura Palmer (o más bien seguro que los hay y yo los desconozco) antes de estas fechas pero sí después creándose un tropo en torno a ella (o debido a personajes como ella). 

La protagonista de la novela, Nola Kellergan, cumple casi punto por punto con los rasgos más distintivos de Laura: en primer lugar lo primero en saberse es que ambas han sido asesinadas. Las circunstancias de ambas son distintas pero la violencia ejercida sobre ellas no. Esto no sería importante -ya que la mayoría de relatos en el formato que sean sobre crímenes horripilantes son perpetrados por un hombre sobre una mujer- si no se cumplieran además un pequeña lista de inquietantes similitudes no sólo entre ambas adolescentes sino entre el entorno de las dos. Por ejemplo ambas son Good Bad Girls, al principio todos sus conocidos y conocidas afirman que eran muchachas de comportamiento impecable -dentro del cánon- pero poco a poco se va descubriendo que estas muchachas tienen un lado oscuro más o menos misterioso; de modo que se convierten poco a poco en antiheroínas, en seres un poco antipáticos a quien lee. Se focalizan en la manipulación de sus allegados sobre todo si son hombres que las suelen tomar, al menos en principio por otro tópico: la damisela en apuros. Curiosamente pocos de ellos dan importancia al lado oscuro de la muchacha (que ella deja entrever) sino que prefieren pensar que ella ha sido obligada por las circunstancias y es una víctima (lo cual en cierto modo es cierto, sin embargo el tono paternalista es algo que suele lastrar a estos personajes). El caso es que, posesión diabólica (lo cual es otro tópico mucho más antiguo que la televisión o las trama policiacas) o enfermedad mental, ambas son juzgadas y compadecidas desde un punto de vista bastante paternal, lo cual a mí personamente me incomoda mucho.

El resto de personajes femeninos ¡qué decir de ellos! No se salva ni uno, carecen de profundidad y se centran en los aspecto que se presuponen femeninos: el amor, el cuidado de los demás... No me sirve la excusa da "ambientado en los años setenta" ya que los setenta fueron años revolucionarios en los que a libertades tanto personales como colectivas para las mujeres. Resulta extraño ver que los personajes femeninos de la novela se dividen responden a dos estereotipos: la joven que quiere triunfar en el mundo del espectáculo -Nola, Jenny Dawn ¡e incluso la ex novia del protagonista!- o la señora ya madura que se está obsesionada con lo que el resto del mundo piensen de ellas -Tamara Quinn o la madre del protagonista (que es absolutamente grotesca)-. No se concede ni siquiera un atisbo de sabiduría; la dulce ancianita que intenta salvar a Nola de sus asesinos, muere también y no llegamos a saber mucho sobre ella.

Me llama la atención el hecho de que hace meses leí otra novela de este tipo: una mujer "perfecta" desaparece y todo indica violencia que ha sido violentamente, esta vez escrito por una mujer, Gillian Flynn (que también tiene más o menos mi edad), Gone Girl, y el enfoque de los personajes es totalmente distinto pese a que la protagonista también es una antiheroína. Sí se tiene acceso a lo que dice y piensa la desaparecida en cuestión a la vez que sabemos lo que está ocurriendo en el lugar donde se la busca. Del mismo modo pese a haber algunos personaje femeninos un poco extraños -el caso de la madre de la protagonista, por ejemplo-, conviven con otros con su propio carácter -la hermana del protagonista-.

De todos modos y para terminar, pese a todo, ambas novelas son una buena lectura de verano perfectas para pasar unas horas fuera de la realidad tranquilamente al sol. Eso sí, no hagáis ni caso a lo que dicen las contraportadas (no es Larsson -aunque quizá sea al que más se parezca-, ni Roth, ni Nabokov -del cual diría que "cría fama y échate a dormir" parece que para mucha gente sólo ha escrito Lolita-. Curiosamente todos son hombres). Por supuesto sobre Joël Dicker he leído en la prensa nacional, de Gillian Flynn no, ¿curioso? Para nada.

Buen día y que la Fuerza os acompañe.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Me cago en todo, hostia, joder, mierda.

Estoy hasta el coño.

Cada mañana una de las primeras cosas que hago junto con desayunar, es leer la prensa. La leo en internet, es más cómodo: pese a que en mi casa siempre se compró el periódico diariamente nunca me gustaron esas hojas tan grandes y endebles. Y la prensa local es... Bueno, iba a decir rancia pero ahora mismo estoy enfadada por un hecho que acabo de observar (más bien constatar, ya me olía la tostada) en la prensa virtual.

Aquellas personas que me conocen saben de mis trabajos sobre prensa de principios del siglo pasado. Me pasé casi tres años encerrada leyendo revistas y periódicos de entre 1911 y 1923. Mi objetivo era buscar los inicios de las opiniones femeninas en el ámbito público y en presa respetable (ahora mismo me vienen a la mente El País, Mundo Gráfico y mi querida La Esfera. ¡Y encontré más de las que esperaba! De todos los colores: desde las que llamaban la atención sobre la falta de derechos de las personas de género femenino hasta las que se preocupaban de los problemas de la crianza y la educación de los retoños. Para mí era un auténtica alegría encontrarme con una nueva mujer desconocida que había publicado su texto en alguna publicación de prestigio durante el periodo histórico que actualmente llamamos noventayocho.

¡Pues bien! Han pasado cien años y TODO SIGUE IGUAL. Es triste pero si consulto las secciones de opinión de la prensa que leo cerca del 85% de las columnas de opinión pertenecen a hombres de diversas edades. Más o menos un 80% de los blogs también y los de algunas mujeres son de cocina. Increíble. Vamos a excusar los de cocina ya que hoy en día ser chef es un oficio más que reputado y dar trucos y consejos en ese ámbito se lleva a cabo tanto por mujeres como por hombres. Aún así no me digáis que no es triste. Estamos mudas y no es porque no hablemos, es porque nadie nos escucha. Me siento sin voz.

Ejemplos:


Escalofriante ¿verdad?

Existen periódicos y revistas desde un punto de vista femenino, claro que sí, pero en mi opinión no se tienen en cuenta tanto como debería y, lo que es más, pienso que la igualdad en el terreno público no debe darse en ámbitos restringidos sino que debe ser transversal (así que estos periódicos deberían tomar en serio nuestras opiniones SOBRE TODOS LOS TEMAS no sólo sobre el aborto, enseñar las tetas en público y demás cosas sólo accesibles si posees un cuerpo femenino).